Opinión

“No sabemos hacia qué modelo se encabeza nuestro fútbol”

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jorge hevia el jefe de todoPeriodista Tiempo de Juego, Cadena Cope, Jorge Hevia.

Espero que se me permita no ser optimista respecto a cómo ha afectado la crisis a a los clubes de fútbol.

Están el Real Madrid y el Barcelona. Fuera de categoría. Gastando millones de euros, cada año más, sin pudor y sin necesidad de tenerlo. Porque tienen capacidad para generar dinero y lo que es más importante para endeudarse, y para hacer frente a esa deuda. Por otro lado están el resto de clubes de primera y segunda división. Con menos capacidad para invertir que  otros años, sí. Y por tanto mirando más hacia la cantera. O hacia el no fichar. O hacia el vender lo más caro y fichar lo más barato posible. Cosa que parece lógico deberían haber hecho siempre. Pero no hacían. Y llega un momento en el que la deuda les ahoga.

Parece que ahora pasan a hacer por necesidad lo que hace tiempo deberían haber hecho por sentido común o por responsabilidad. Bienvenido sea. Lo que no sabemos es lo que durara. Ni hacia qué modelo se encabeza nuestro fútbol profesional. Me temo que ni los dirigentes del fútbol (LFP), ni los de los propios clubes lo tienen claro. Quizá todo dependa del siguiente contrato de televisión o de la siguiente recalificación.

De mecenas a balones pinchados

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Justo Pérez 1Justo Pérez. Periodista Cadena Ser Cáceres.

De los grandes mecenas a concursos de acreedores y a extinciones. Los cabeza de serie del fútbol extremeño navegan en mares procelosos desde la fiebre del oro que subió a Primera al CP Mérida y al CF Extremadura, hoy desaparecidos ambos. Otros también quedaron por el camino sin catar las agridulces mieles del éxito…hoy su nombre sobrevive en alguna web oficial de equipo en liza en Preferente. No es un mal endémico de la región: deudas y refundaciones están a la orden del día. El último, el Salamanca, pero antes el actual Málaga o el Logroñés.

Más allá del cambio de apellidos queda la afición, que ni se compra ni se vende y raramente se transforma. Es la energía que, por ejemplo, impulsa al CD Badajoz 1905. De fondo, la puja identitaria por un pasado histórico (por la marca ‘CD Badajoz’ y el escudo), algo en lo que pudo fallar en su día el empresario Quique Pina, primero con el Ciudad de Murcia, luego reconvertido a Granada 74. Incluso en medio hubo coqueteos con el Mérida. Renombrarse o morir parece el sencillo destino de nuestros grandes clubes.

Detrás, procesos mucho más complejos donde la justicia y el fútbol vuelven a encontrarse una y otra vez. Y ni el verde del Cacereño siembra la esperanza después de haber sembrado un nuevo césped. Sólo el tiempo, o mejor dicho, los socios (deci)dirán, mientras que las ayudas institucionales tiendan a la baja y el mecenazgo si apenas resiste, en segunda línea y amenazado de peligro de extinción.